02 October 2007

LOS IDEALISTAS

Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tal excelcistud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un Ideal. Es ascua sagrada, capaz de templarte para grandes acciones. Custódiala; si la dejas apagar no se reenciende jamás. Y si ella muere en ti, quedas inerte: fría bazofia humana.
(…) Todos no se extasían, como tu, ante un crepúsculo, no sueñan frente a una aurora o cimbran en una tempestad; ni gustan de pasear con Dante; reír con Moliere, temblar con Shakespeare, crujir con Wagner; ni enmudecer ante el David, la cena o el Partenón. Es de pocos esa inquietud de perseguir ávidamente alguna quimera, venerando a filósofos, artistas y pensadores que fundieron en síntesis supremas sus visiones del ser y de la eternidad, volando más allá de lo real. Los seres de tu estirpe, cuya imaginación se puebla de ideales y cuyo sentimiento polariza hacia ellos la personalidad entera, forman raza aparte en la humanidad: son idealistas.
(…) Los ideales son formaciones naturales. Aparecen cuando la función de pensar alcanza tal desarrollo que la imaginación puede anticiparse a la experiencia.(…)
(…) Evolucionar es variar (…)
Todo ideal representa un nuevo estado de equilibrio entre el pasado y el porvenir.
Los ideales pueden no ser verdades; son creencias. Su fuerza estirba en sus elementos efectivos: influyen sobre nuestra conducta en la medida en que lo creemos. (…)
(…) La vida tiene naturalmente a perfeccionarse. Aristóteles enseñaba que la actividad es un movimiento del ser hacia la propia “entelequia”, y esa tendencia se refleja en todas las otras funciones del espíritu; la formación de ideales esta sometida a un determinismo que, por complejo, no es menos absoluto. (…)
(…) Son creencias aproximativas acerca de la perfección venidera. (…)
(…) Las ilusiones tienen tanto valor para dirigir la conducta como las verdades más exactas; puede tener más que ellas, si son intensamente pensadas o sentidas. (…)
(…) Todo ideal es una fe en la posibilidad misma de la perfección. (…)
(…) Todo ideal, por ser una creencia, puede contener una parte de error, o serlo totalmente; es una visión remota y, por lo tanto expuesta a ser inexacta. Lo único malo es carecer de ideales y esclavizarse a las contingencias de la vida practica inmediata, renunciando a la posibilidad de la perfección moral. (…)
(…) La historia de la civilización muestra una infinita inquietud de perfecciones, que grandes hombres presienten, anuncian o simbolizan. Frente a esos heraldos, en cada momento de la peregrinación humana se advierte una fuerza que obstruye todos los senderos: la mediocridad, que es una incapacidad de ideales.

Fragmentos del libro “El hombre mediocre” de José Ingenieros – Introducción: La moral de los idealistas 1. La emoción del ideal.

1 comment:

MM said...

Gracias por pasar. Me alegro que te haya gustado el poema. A veces es dificil compartir estas cosas.
Beso